Horario de apertura : Lunes a viernes - 8:00 a 20:00
  Contacto : 610 182 801

228H (1)

Mindfulness para la vida

Nuestra sociedad está habituada a vivir con prisas, prestando atención a varias tareas de manera simultánea y si su capacidad se lo permite, intenta organizar la próxima actividad; además, las personas bailan una danza caprichosa entre futuro y pasado que atrae a la culpa, tristeza, ansiedad… La radiografía de una sociedad como la que nos encontramos en estos días nos transmite una sensación de ajetreo, inestabilidad, intranquilidad, fugacidad y agitación física, mental y emocional, que provoca un sentimiento compartido por la conciencia social de observar la propia vida desde los ojos de otra persona, sin realmente experimentarla: “la vida pasa… y yo sin darme cuenta”.

 “Las personas se agitan física, mental, emocionalmente y viajan del futuro al pasado sin permanecer en el presente”

Ante la necesidad que se advierte en la sociedad occidental de vivir una vida más plena en la que disfrutemos de cada momento, existe una alternativa: el mindfulness o atención plena. Esta técnica recoge las enseñanzas prácticas del budismo y se describe como la capacidad de parar y prestar atención al momento presente de forma voluntaria, intencional y consciente, adoptando una posición de aceptación -no resignación- y sin juicios.

“La atención plena es una técnica que ayuda a permanecer en el presente y ser conscientes de cada momento”

 

¿Qué beneficios se obtienen y cómo intervienen en mi vida?

Si deseamos caminar hacia un estilo de vida consciente de las experiencias diarias, necesitamos fortalecer “el músculo de la atención” mediante ejercicios de mindfulness, así podemos dirigirnos hacia una escucha del presente, adquiriendo plena conciencia de la actividad que realizamos, y, así, la percepción de las experiencias del día a día se verán acrecentadas gracias a la infinidad de detalles de los que somos conscientes y que enriquecen nuestra vida.

“La conciencia plena en el presente se consigue a través de ejercicios de meditación”

La meditación puede ser un término con el que no estamos familiarizados, que nos “pilla a contramano”, no va con nosotros e incluso puede sugerirnos que pertenece a un mundo exotérico o mágico, contra todo pronóstico, estos ejercicios consisten en observar el “aquí y el ahora” a través de diferentes ejercicios meditativos; de esta manera, mejoramos nuestra atención, permanecemos en el presente, disminuimos las preocupaciones, la rumia, estrés laboral, síntomas asociados al cáncer y, en definitiva, la inquietud mental. Asimismo, el cuerpo se serena y se obtienen otros beneficios físicos como son la reducción de: el dolor crónico, enfermedades cardiovasculares, síntomas de depresión y ansiedad, adicciones, etc. Del mismo modo que aumenta la capacidad de concentración y de rendimiento, mejora la relación con nosotros mismos y con el entorno que nos rodea, proporcionándonos una visión más consciente de la realidad, y, en la práctica: una vida más plena.

“La meditación no es dejar la mente en blanco, sino dirigir toda nuestra atención a la respiración, sensaciones corporales,  tareas…”

¿Qué ocurre con los eventos desagradables?

La idea de experimentar las situaciones desagradables con atención plena nos produce un rechazo inmenso e incluso nos hace pensar que estos ejercicios suponen experimentar el malestar sin necesidad. Sin embargo, cuando efectuamos una introspección despierta sobre nuestro presente incómodo (pensamientos, emociones, sensaciones corporales y acontecimientos externos), ocurre una paradoja: en el instante en el que dejamos de luchar contra el desagrado y experimentamos los eventos menos agradables el sufrimiento disminuye.

“Cuando dejamos de luchar contra el desagrado el sufrimiento disminuye”

A esta premisa fundamental de la atención plena, se le añade una visión sin juicios en la que se suprimen las expectativas sobre lo que debería ser y no es, con el fin de reducir el sufrimiento que añadimos a los acontecimientos que menos nos gustan. Este modo de afrontamiento hacia las experiencias -agradables o desagradables- permite la apertura, la flexibilidad total y disminuye el sufrimiento innecesario.

En resumen, la práctica de los ejercicios meditativos reduce los síntomas de inquietud mental y física mejorando nuestra capacidad de atención y afrontamiento de las experiencias agradables y desagradables, permitiendo que observemos la realidad desde una mirada serena y calmada, disfrutando de cada momento como si fuese la primera vez que lo vivimos.

“La práctica de los ejercicios meditativos reduce los síntomas de inquietud mental y física mejorando nuestra capacidad de atención y afrontamiento de las experiencias agradables y desagradables”

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>